☽︎Sky and Signs

El cielo de los vikingos

El calendario rúnico y el año nórdico

Un calendario rúnico, runstav en sueco o primstav en noruego, es un palo o una tabla de madera con los días del año tallados en hileras. Se conservan varios miles, pero casi todos son de los siglos XVI y XVII. El único medieval es el bastón de Nyköping, hallado en 1964 en unas excavaciones de esa ciudad sueca y fechado a mediados o finales del siglo XIII. El primstav noruego fechado más antiguo, que tiene dibujos y no runas, es de 1457 y está en el Museo Nacional de Dinamarca.

Cómo funciona

La primera hilera repite 52 veces las siete primeras runas del futhark joven, f, u, th, o, r, k, h. Hacen el papel de las letras dominicales del calendario latino, de la A a la G: si sabes qué runa es el domingo en un año, sabes qué día de la semana cae cada fecha.

Una segunda hilera marca los diecinueve números áureos del ciclo de Metón, el ciclo de diecinueve años tras el cual las fases de la luna vuelven a caer en las mismas fechas. Dieciséis son runas del futhark joven, y para los tres que faltan hay signos propios: árlaug, el 17; tvímaðr, el 18; y belgþórr, el 19. En el quinto año del ciclo, por ejemplo, hay luna nueva en cada día marcado con el quinto signo de esa hilera. Ole Worm describió esos tres signos en 1636, y la versión con letras latinas ya se imprimió en un breviario sueco de 1498.

Lo que dice la tradición es claro: el calendario rúnico es un objeto cristiano. Sirve para las fiestas de la Iglesia y para calcular la Pascua, no es saber pagano sobre las estrellas.

Dos estaciones, invierno y verano

El año islandés antiguo no tenía cuatro estaciones sino dos mitades, el verano y el invierno, llamadas misseri. Un texto de cómputo del siglo XIII lo dice así: dos misseri hacen un año, el invierno y el verano. El verano empieza en jueves, y el primer día del verano sigue siendo fiesta en Islandia; el invierno empieza en sábado.

Ari Þorgilsson cuenta en el Libro de los islandeses, escrito entre 1122 y 1133, que el año tenía 364 días, exactamente 52 semanas, y que la gente notaba cómo el verano se iba corriendo hacia la primavera. Un hombre llamado Þorsteinn surtr propuso añadir una semana cada siete veranos, hacia el año 960. Desde entonces el año tuvo doce meses de treinta días, cuatro noches más y, algunos años, esa semana extra.

Los meses y el Yule

Un texto del siglo XII da nombres para los meses de invierno: Gormánuðr, Ýlir, Mǫrsugr, Þorri, Gói y Einmánuðr; los de verano se contaban más bien con números. Snorri da hacia 1220 una lista completa de doce meses, aunque los estudiosos dudan que la gente común la usara. Þorri y Gói son los mejor documentados. Que Þorri fuera un dios del hielo solo lo dicen textos legendarios tardíos.

El Yule, la gran fiesta del invierno, también fue un mes. Un fragmento de calendario gótico tiene el nombre jiuleis, y Beda, en el año 725, cuenta que los anglosajones llamaban Giuli a diciembre y enero. En Islandia, Ýlir es el mes que va más o menos de mediados de noviembre a mediados de diciembre.

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Fuentes