El dedo de Aurvandil, una estrella que Thor lanzó al cielo
La historia está en el Skáldskaparmál de Snorri Sturluson, hacia 1220. Después de su duelo con el gigante Hrungnir, Thor vuelve a casa con un trozo de piedra de afilar clavado en la cabeza. La vidente Gróa, esposa de Aurvandil, empieza a cantar sus conjuros para soltarlo.
Mientras tanto, Thor le cuenta una buena noticia: ha traído a su marido desde Jötunheim, el país de los gigantes, hacia el norte, cargado en una cesta. Un dedo del pie de Aurvandil asomaba por fuera y se le heló, así que Thor lo rompió, «lo lanzó al cielo e hizo con él la estrella llamada el dedo de Aurvandil». Gróa se alegra tanto que olvida el conjuro, y la piedra se queda para siempre en la cabeza de Thor.
Earendel, la luz que se levanta
El nombre tiene parientes fuera de Escandinavia. En un poema anglosajón conservado en el Libro de Exeter, un manuscrito del siglo X, se lee: «Eala Earendel, engla beorhtast», más o menos «oh, Earendel, el más brillante de los ángeles, enviado a los hombres sobre la tierra». Allí Earendel significa la luz que se levanta, el alba.
En un palimpsesto de la Biblia gótica, la palabra que traduce a Lucifer, el lucero del alba de Isaías 14,12, probablemente se lee auzandil. Esa lectura es del filólogo P. A. Kerkhof, y otros especialistas la han aceptado.
Las conjeturas
Ninguna fuente medieval dice qué estrella es el dedo de Aurvandil. Todo lo que se ha propuesto son suposiciones de estudiosos. Jacob Grimm, en 1835, pensó en el lucero del alba, es decir, Venus, por el parentesco con Earendel. Hostetter, en 1991, mencionó a Venus o a Sirio.
El diccionario de Cleasby y Vigfússon propuso en 1874, con un signo de interrogación, a Rigel, la estrella del pie de Orión, lo que encaja con la idea de un pie. Stefan Schaffner, en 2021, identificó a Aurvandil con Orión entero. En internet también se lee que sería Alcor, la estrellita junto al Carro, pero para eso no hay ninguna fuente académica.
Hay además una duda de fondo. Según Rudolf Simek, Snorri pudo inventar la anécdota para explicar un nombre de estrella que ya existía. Y Christian Etheridge, en 2012, puso en duda que Aurvandil y Earendel sean de verdad la misma palabra. Lo que dice la tradición, al final, es poco y muy hermoso: que una estrella del cielo del norte llevaba el nombre de un dedo helado.